Mirando hacia el horizonte
tu figura yo distinguí,
aquella que tanto anhelé cerca de mí.
Una y otra vez grite tu nombre,
haste que nuestros ojos se encontraron.
Corazón que tanto imploraste
tus plegarias él las escucho,
llora y gritá con brillante vigor
que alfin te responderá aquel cantor.
Ahora porfin son uno solo,
ahora por fin no se alejarán.
Gracias por haber vuelto por mí,
nunca te vuelvas a ir.
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